Siempre he sido un mal estudiante, y en el colegio todavía más, cuando nos reunimos los antiguos alumnos, recordamos que en el cuadrante del horario nuestra asignatura preferida era "EL RECREO", era la hora del día donde más interés poníamos y mejor nota sacábamos. De lo poco que aprendí fué que la profesora nos mandó a leer un libro, !todo!, nos dijimos: "se volvió loca", pero cuando vimos que iba en serio, la siguiente duda que nos asaltó en la mente fué: ¿estará en el videoclub?
Cogí el libro por primera vez y lo primero que pensé fué "uff, como alguien me vea", pero en realidad, se lo he agradecido toda mi vida a nuestra profesora. Es un libro que se lo recomiendo a todo el mundo de cualquier edad.
Una de las cosas que más me llamó la atención fue que Robert Louis Stevenson escribiera los primeros capítulos en una casa de veraneo en Escocia, el joven Lloyd Osbourne, hijastro de Stevenson, pasaba los días lluviosos pintando con acuarelas. Recordando esos momentos, Lloyd escribiría:
...ocupado con una caja de acuarelas intenté hacer un mapa de una isla que había dibujado. Stevenson entró cuando yo lo terminaba y con su amable interés por todo que yo hacía, se apoyó sobre mi hombro, y pronto se puso a construir el mapa y darle un nombre. ¡Nunca olvidaré la emoción de la Isla del Esqueleto, la Colina del Catalejo, ni la emoción que sentó en mi corazón con las tres Cruces Rojas! ¡Pero la emoción fue aún mayor cuándo él escribió las palabras "La Isla del Tesoro" en la esquina superior derecha! No tardó en demostrar grandes conocimientos sobre la isla y sus habitantes --- los piratas, el tesoro enterrado, el hombre que había sido abandonado en la isla. "Oh, es como para hacer una historia sobre ello", exclamé, en un paraíso de encanto...